En ocasiones no tenemos tiempo a elegir, hay quienes maduran por imperativo legal y hay a quienes les es denostadamente impuesto antes de hora. Como dijo Ovidio, “nada es más fuerte que la costumbre” y lo mejor de todo lo que hicimos (o no hicimos) fue que nunca pervertimos el sexo con ninguna forma de amor. Ambos éramos conscientes de que no habría retorno, aunque si añoranza pasada. Indiscutibles inventamos mundos inexistentes con personajes que se ajustaban bien a nuestra insolencia, pero que no resistirían a la realidad mundana en la que vivimos. Nosotros nos distanciamos por su bien, para que pudiese
n sobrevivir eternamente en ese mundo invisible en el que no hay que salvaguardar las maneras, en el que los comentarios no hacen daño, incluso si son dañinos. En el que los recuerdos sólo perduran un segundo y las miradas son inexorables al tiempo. Nunca jamás hemos vuelto a encontrarnos, nunca nos hemos buscado.
n sobrevivir eternamente en ese mundo invisible en el que no hay que salvaguardar las maneras, en el que los comentarios no hacen daño, incluso si son dañinos. En el que los recuerdos sólo perduran un segundo y las miradas son inexorables al tiempo. Nunca jamás hemos vuelto a encontrarnos, nunca nos hemos buscado.




