Se querían a rabiar, de forma indefinida e inocua. En repetidas ocasiones llegaron a inmolarse, sin preguntarse porqué. Nunca nadie supo entender el hastío. Ninguno de los dos supo decir " basta".
"Ven sienta-te a mi la lado". Hasta cuando te querré? hasta la próxima vida y aunque tu ( o yo), ya no estés te sentiré como mía.
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